Conoce el Poblado Ibérico de Castell en Palamós

Antes de la llegada de los romanos a la Península, muchos grupos habitaban lo que hoy es Cataluña. La riqueza histórica de la Costa Brava abarca una innumerable mezcla de culturas hasta la actualidad. Hoy nos paramos en el Poblado Ibérico de Castell, en Palamós. Un yacimiento declarado Bien Cultural de Interés Nacional que, situado sobre un acantilado, es una rareza antigua a orillas del Mediterráneo, que completa un gran paisaje con vistas a playa del mismo nombre.

Cómo llegar al Poblado Ibérico de Castell en Palamós

El Poblado Ibérico de Castell está ubicado sobre una pequeña península ubicada al sureste de la playa del mismo nombre. La magia del lugar es que es poco accesible por su lejanía con el centro de Palamós, lo que lo hace un lugar en el que podremos disfrutar de un poca masificación.

El aparcamiento más próximo al poblado está a tan solo 10 minutos a pie. Si vas en invierno, siguiendo la carrer del Castell, puedes dejar tu coche en el parking de la playa homónima. En temporada alta (desde semana santa hasta mediados de septiembre) este aparcamiento en primera línea está reservado para personas con discapacidad y para servicios de la playa del Castell. En esta época, la otra opción es dejar el coche en otro aparcamiento habilitado en mitad de la carretera hacia la playa, que tiene un precio de 10 euros por día y está a unos 15 minutos caminando.

El aparcamiento gratuito más cercano al yacimiento está ubicado en la avenida Diagonal, en medio de una urbanización al norte de la hermosa playa de La Fosca. Desde allí, nos separan uno 15 minutos caminando por el camino de ronda que empieza en cala Margarida y llega hasta el mismo poblado.

En verano o primavera, temporada alta, puede que nos cueste encontrar aparcamiento. Otra opción es estacionar en el aparcamiento de pago de playa de La Fosca. Desde allí serán unos 10 minutos más que desde la avenida Diagonal.

Que ver y hacer en el Poblado Ibérico de Castell en Palamós

El Poblado Ibérico de Castell es uno de los mejores vestigios de los antiguos habitantes de la costa mediterránea de la península. Los íberos llegaron en el siglo VI a.C. y estuvieron hasta la llegada de los romanos en el III a.C. Fue declarado Bien Cultural de Interés Nacional en 1996, y gracias a los arqueólogos que recuperaron sus vestigios podemos conocer como era la vida de este pueblo y documentar su paso por la Costa Brava.

Podremos concertar una visita guiada gracias al museo de la Pesca de Palamós, para conocer la conexión de los íberos con el mar, en este espectacular lugar con vistas privilegiadas al Mediterráneo. Allí se conservan todas las ruinas que explican como era un poblado ibérico: antiguas habitaciones de los habitantes, las calles, los silos para almacenar el grano o las cisternas que almacenaban el agua. El objeto más importante hallado en el yacimiento fue una pequeña lámina de plomo en la que hay registros de la escritura ibérica. Para verlos tendríamos que ir al museo de Arqueología de Cataluña, en Girona.

Si quieres aprovechar bien el día, te recomendamos volver por el camino de ronda y darte un baño en la playa del Castell, disfrutar de la vegetación de la Pineda d’en Gori o visitar el Castillo de Sant Esteve, otro monumento histórico que debes ver en Palamós. También puedes pasear por una de las calas más admiradas de la Costa Brava, Cala S’Alguer.

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