Conoce la Cala La Platgeta en Calella de Palafrugell

¿Qué pensarías si te dijéramos que en tan solo 20 metros de arena amarilla y aguas cristalinas se guarda toda la esencia de la Costa Brava? La Platgeta, en la localidad de Calella de Palafrugell, es una de las calas más pequeñas de la costa Mediterránea. Eso es lo que la hace única y preciosa.
Encajonada entre una casa marinera, un pequeño saliente rocoso y el paseo marítimo de la localidad, es el enclave perfecto para disfrutar de los paisajes que lo natural y lo humano han creado en la Costa Brava.
Porque la localidad de Calella, al borde del Mediterráneo, está considerada Bien de Interés Cultural por su bello casco histórico. Y es que visitar La Platgeta es una experiencia completa que transporta al visitante a una de las estampas más bonitas del Mediterráneo.

Cómo llegar a La Platgeta

La Platgeta está situada bajo el paseo marítimo de Calella, por lo que es imposible acceder hasta ella en coche.
En el pueblo existe aparcamiento gratuito en la calle, aunque en verano suele estar repleto de coches. Por eso te recomendamos dos aparcamientos.
El parking de la carrer de Chopitea es una buena opción, y la más cercana a La Platgeta. Es de pago, pero cuenta con bastante espacio por si no tienes donde dejar tu vehículo.
La otra opción es aparcar en el estacionamiento gratuito de tierra de la avenida del Mar. Desde allí solo habrá que caminar unos 15 minutos hasta la playa.

¿Qué ver en La Platgeta?

La Platgeta es un lugar que hay que ver obligadamente en la Costa Brava, aunque sea solo por su paisaje. Se trata de una cala coqueta, que mezcla una fina arena amarilla con el mar turquesa y los edificios apostados a sus costados.
Un lugar perfecto para descansar si encontramos hueco en sus apenas 20 metros de longitud. A la derecha, mirando hacia el mar, queda la punta del Burricaires, un saliente rocoso al que podemos acercarnos para hacer snorkel y contemplar la hermosa vida marina que vive en esta parte del Mediterráneo.

Pero tras un intenso día de playa hay más cosas que hacer en Calella. Lo mejor es llegar a la contigua playa de Port Bo o les Barques, un arenal de 100 metros de longitud que tiene uno de los paisajes más pintorescos de la costa catalana. La playa está a los pies de unos bellos edificios conocidos como Las Vueltas, bajos los que hay unos hermosos soportales arqueados que en gran parte fueron los que provocaron que Calella sea Patrimonio Histórico.
Luego toca callejear por el casco antiguo de la localidad, entre balcones llenos de flores y estrechos pasadizos. La iglesia de Sant Pere, del siglo XIX, es un buen lugar para parar a descansar.
Si las fuerzas acompañan, puedes recorrer el camino de ronda que parte hacia la cala de El Golfet, una zona costera totalmente virgen en la que puedes desconectar del mundo.
Justo encima de la cala está el Castillo de Cap Roig. Lo más bonito son sus jardines, que en perfecto estado son una muestra perfecta de la vegetación que crece en este lado del Mediterráneo.

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