Conoce el Castillo de Sant Joan en Blanes

En Blanes, cuándo los barcos pirata llegaban desde el Mediterráneo en la época medieval, todos los habitantes ya lo sabían y se recogían en sus casas. ¿Y como lo sabían? Pues porque desde el Castillo de Sant Joan, a 170 metros de altura de la localidad, se alumbraba para avisar al pueblo vecino de que llegaban los corsarios. Por eso, es imprescindible que, si visitas la Costa Brava, te des un paseo para conocer la historia y, sobre todo, las vistas, de este icónico monumento de Blanes.

Cómo llegar al Castillo de Sant Joan

El Castillo de Sant Joan está situado en una colina junto a la localidad. Una opción, si vamos a alguna de las playas de S’Abanell o la de Blanes, es dejar el coche en los aparcamientos gratuitos junto a la casa d’Andalusia y subir caminando hasta el castillo. Es una media hora a pie, un paseo que puedes hacer si te apetece realizar un poco de ejercicio.
Sin embargo, la opción más cómoda es dejar el coche junto al castillo, ya que hay aparcamiento gratuito junto a él.

Qué ver y hacer en el Castillo de Sant Joan

El Castillo de Sant Joan es hoy un recinto de 23 metros de ancho por 34 de largo, que exhibe una bonita torre defensiva. El castillo está preparado para que podamos acceder a él gratuitamente y ver su patio interior.
Lo mejor del castillo es, sin duda, sus vistas privilegiadas sobre Blanes y sus playas. Desde arriba, se puede distinguir todo el perfil de la costa, con las playas de Blanes y S’Abanell con su arena dorada y el agua turquesa en la orilla.

La hermosa ermita de Sant Joan, restaurada en 1959, fue la capilla del castillo. Luego se ha vuelto a restaurar en 2012, y en su interior hay pintados varios frescos de la artista Teresa Bedós, local de Blanse, y la ilustradora Pilarín Bayés.
La otra visita obligada en Blanes, muy cerca del Castillo de Sant Joan, es el Jardín Botánico Marimurtra, el jardín botánico mediterráneo más importante de Europa.

Historia del castillo de Sant Joan

El Castillo de Sant Joan fue construido entre los siglos XI y XIII al estilo románico. Lo hicieron ahí, a 173 metros de altura, sobre la colina de Sant Joan, porque era un punto estratégico para poder vigilar el Mediterráneo, ya que por esa época la Costa Brava era frecuentada por piratas.

No era el único de la zona. Pertenecía a una red de castillos que iba desde el Montseny hasta Barcelona. Si alguna de las fortificaciones veía llegar algún barco sospechoso, encendía la luz y avisaba al castillo más cercano, que a su vez lo hacía y avisaba al de al lado, creando una red que comunicaba de la presencia enemiga por toda la costa catalana.

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